Lo logró — dio el paso de sumar un nuevo miembro a su equipo. Todo negocio quiere asegurarse de que las personas que contrata sean las mejores, pero habrá excepciones. ¿Cómo minimizar la posibilidad de que su estrella fugaz resulte ser una estrella en caída? Aquí hay diez señales de que quizás necesite reevaluar la continuidad de un nuevo empleado.
- Su apariencia
La manera en que una persona atiende su arreglo personal dice mucho de sus hábitos. Si presta atención a su aspecto, su arreglo y su limpieza, es muy probable que preste la misma atención al detalle en su trabajo. - Habilidades no verificadas
¡Esta persona no tiene las habilidades que afirmó tener! Es incapaz de demostrar con competencia los talentos necesarios para el puesto que consiguió. Esto resulta en un enorme desperdicio de recursos. - El quejumbroso
Para estas personas nada está nunca bien, y no tienen problema en compartir ese sentimiento con quien esté al alcance del oído. Pareciera que se forma una nube oscura si permanecen mucho tiempo en un mismo lugar, y el ambiente a su alrededor parece enfriarse. - El objeto de las quejas
Las charlas de pasillo entre empleados revelarán un problema rápidamente. Son voces que harán coro si hay una nota discordante en la armonía de la oficina, y no tardará mucho en hacerse evidente. La fricción causada por un individuo áspero solo hará que la moral decaiga. - El súbdito de las redes sociales
El nuevo empleado tiene TODAS las cuentas de redes sociales de moda y le encanta compartir en internet los detalles íntimos de su vida, incluido el trabajo. Esto no es malo si puede abstenerse de publicar en línea información confidencial de la compañía, o de hacerlo mientras se le paga por trabajar en horario laboral. - Impuntual/ausente
Si esta persona no puede estar donde se le necesita, cuando se le necesita, ciertamente ya no se le necesita. - El "yo" en el equipo
Surgirán muchos asuntos que requieren adaptabilidad y exigen trabajar juntos de manera coordinada. Es probable que esta persona responda a las tareas diciendo algo como "Ese no es mi trabajo". Si esta persona no está dispuesta a hacer un esfuerzo por cooperar y ayudar, deja ver lo que un gerente puede esperar cuando llegue un momento crítico. - Evasivo y vago
Esta persona no puede dar respuestas claras y directas a las preguntas. Cambia de tema o desvía la pregunta para evitar tener que responder. Este comportamiento huele a deshonestidad. - Sin seguimiento ni cumplimiento
La prueba está en los detalles. Esta persona no es capaz de llevar el control de los pequeños detalles, y eso mantiene el panorama general fuera de foco. No cumple metas ni plazos y genera más interrupciones. Hace las mismas preguntas repetidamente y comete los mismos errores una y otra vez. Esta persona requiere mucho acompañamiento para tareas con las que ya debería estar familiarizada. - Corazonada
Puede llamarlo intuición o sexto sentido, pero todos, en algún momento, hemos sentido ese "nudo en la boca del estómago". Suele ocurrir cuando una decisión que usted tomó después resultó mala. Esa es la voz que normalmente le advierte que algo anda mal y que probablemente debería dejarlo pasar. Escuchar esa voz ha evitado más de un problema.
En resumen: Los negocios dependen de los gerentes para encontrar buenas personas que entreguen los resultados del día a día. Muchos gerentes están tan cortos de tiempo que deben transigir y conformarse con lo que entre por la puerta. Ser capaz de reconocer las señales de que se está gestando un problema después de haber incorporado a un nuevo empleado le ayudará a mantener su lugar de trabajo operando con excelencia.