Para triunfar en el mundo de los negocios de hoy, debe rodearse de personas exitosas. Hacer contactos es vital para ampliar su esfera de influencia, pero más importante aún, para encontrar a personas que son mucho mejores en lo que hacen que usted en lo que hace actualmente. Tener mentores y amigos que lo inspiren y lo motiven marcará una diferencia enorme en su vida, y tendrán un gran impacto en su éxito al alcanzar sus metas. Al fin y al cabo, todos necesitamos a alguien a quien respetar y admirar; un mentor lo guiará y orientará los siguientes pasos de su trayectoria profesional. Aunque quizá se incline a poner a estas personas en un pedestal muy alto, es sorprendentemente fácil entablar nuevas relaciones con ellas, sobre todo si su acercamiento es genuino.
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Elija a un mentor
Primero, considere sus opciones. ¿Quién sería su mentor perfecto? Hay muchas personas exitosas, pero no todas serían las adecuadas. Idealmente, el mentor perfecto tendría conexiones con las personas con las que usted intenta relacionarse, pero no tiene que pertenecer a la misma industria. De hecho, es mejor que no sea así, porque podrá aprender algo nuevo. Además, aunque hoy es fácil comunicarse e interactuar con personas de todo el mundo, probablemente será más sencillo establecer una relación real (y una amistad) con alguien con quien pueda reunirse en persona. Conectar con su mentor es la manera perfecta de determinar hacia dónde debería dirigirse y cómo puede llegar ahí.
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Haga el contacto
Una vez que haya elegido a alguien, es momento de comunicarse. Recuerde que, al establecer el primer contacto, es vital que su deseo de recibir mentoría sea genuino. Además, es probable que se tope con personas o sistemas que dificulten un poco llegar hasta su posible mentor. Puede ser una contestadora, un sistema telefónico automatizado, una recepcionista o cualquier otro obstáculo. Procure no desanimarse y recuerde ser cortés con todos. Si es agradable por teléfono, la recepcionista probablemente estará mucho más dispuesta a ayudarlo que a impedirle el paso. Si no lo logra a la primera, ni a la segunda, sea persistente. Tenga en cuenta, eso sí, que hay una línea muy delgada entre ser persistente y ser molesto.
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Construya la relación
¡Lo que sigue! Ya hizo contacto con su mentor. Ahora es momento de dar seguimiento y continuar construyendo la relación. A cada quien le gusta comunicarse de una manera un poco distinta, así que téngalo presente al mantener correspondencia con su mentor. ¡De hecho, ya está aprendiendo algo! Desarrollar sólidas habilidades de comunicación y saber transmitir un mensaje de forma diferente según la persona es una destreza invaluable, sin importar lo que intente lograr. Después, sepa cuándo hablar y cuándo escuchar. No sirve de nada buscar a un mentor y luego estar tan ansioso por hablar que en realidad no escuche lo que tiene para enseñarle. La mayoría de las personas coincidirá en que ha aprendido mucho más siendo un gran oyente que siendo un parlanchín.
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¡Dé seguimiento!
Ahora bien, el dicho "las acciones dicen más que las palabras" nunca ha sido tan cierto como en una relación de mentoría. Sea diligente al observar cómo interactúa su mentor con los demás. ¿Cómo trata a las personas? ¿Qué dice para iniciar y terminar una conversación? ¿Cómo se viste, camina o se comporta en general? Aprender de estas señales tácitas resultará ser una de las lecciones más valiosas que jamás recibirá. Las grandes personas tratan bien a los demás y reciben un buen trato a cambio.
En resumen: en los negocios, como en la vida, las relaciones son fundamentales. Construir relaciones con personas a las que respeta y admira es vital para su crecimiento personal y profesional. Encontrar a un mentor verdaderamente dispuesto a acompañarlo en su camino es un regalo de enorme valor; asegúrese de tratarlo como tal.