Como dice el viejo proverbio, "no planificar es planificar el fracaso", y esto es especialmente cierto si quiere dejar su empresa familiar a la siguiente generación. Como se explicó en la parte 1 de este artículo, la falta de planificación es la razón principal por la que los fundadores no logran transferir con éxito su negocio. En este artículo analizaremos los elementos que intervienen en la creación de un plan de sucesión.
Si usted es un emprendedor que dedica largas horas a operar su negocio, puede pensar que no tiene tiempo para establecer un plan de sucesión (¡puede esperar a que las cosas se calmen!), pero nunca se sabe cuándo la salud, un accidente o las condiciones económicas harán necesario, de repente, poner en marcha un plan. Piense en él como un seguro de vida para su negocio y tómese el tiempo de crear un plan que asegure la supervivencia de su compañía.
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Comience con el fin en mente
¿Su negocio ya cuenta con un plan estratégico con una declaración de misión y metas de corto y largo plazo? Si no, siéntese con los miembros clave de la familia y tomen esas decisiones tan importantes. Primero que nada, ¿la generación más joven quiere hacerse cargo del negocio? De ser así, ¿quieren administrarlo o solo conservar la propiedad? Una vez decidido eso, pueden pasar a otras preguntas, como si quieren expandirse eventualmente a otras ubicaciones, franquiciar su concepto o incursionar en otras líneas de productos.
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Busque ayuda experta
Puede que usted sea un experto en administrar su negocio, pero no es un profesional en establecer planes de sucesión. Pagar a un asesor o consultor externo es una inversión financiera inteligente; puede ayudarle a ahorrar dinero a largo plazo al evitar posibles minas terrestres que pueden hacer estallar su plan. También puede ofrecer una evaluación objetiva de sus planes de largo alcance y ayudar a los miembros de la familia a llegar a un acuerdo si no todos están en la misma sintonía.
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Desarrolle una estrategia financiera de salida
¿Espera que los miembros de la familia le compren su parte cuando usted se retire, o que les compren el negocio a sus herederos después de su muerte? De ser así, ¿tienen el dinero para hacerlo? Si no, ¿cómo se dispondría de la compañía y cómo se dividirían las ganancias? ¿Preferiría conservar sus acciones en la compañía y obtener un ingreso de las utilidades? Estas preguntas deben discutirse lo antes posible con su planificador de sucesión, su planificador financiero y su abogado fiscal.
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Elija a su equipo
Un buen plan de sucesión identifica no solo quién heredará el negocio (mediante acciones o una sociedad), sino también quién administrará sus operaciones diarias. No se preocupe por decidir demasiado pronto: siempre puede modificar el plan más adelante. Si ninguno de sus herederos está calificado para administrar el negocio, o si simplemente no quieren hacerlo, fíjese en los empleados de muchos años que han sido leales a la compañía y que la conocen al derecho y al revés. Hágales saber que son valorados y que quiere que permanezcan en la compañía aunque usted ya no esté.
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Prepare a sus sucesores
¿Sus herederos están preparados para hacerse cargo de la compañía? ¿Han sido capacitados tanto en el lado técnico del negocio como en el administrativo, incluyendo presupuestos, recursos humanos, marketing, etc.? Si no, nunca es demasiado pronto para comenzar. Asegúrese de que reciban la capacitación que necesitan, luego deles responsabilidades y observe cómo las manejan. Permítales tomar sus propias decisiones y use las consecuencias, buenas o malas, como experiencias de aprendizaje.
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Planifique para las disputas
No importa qué tan bien se lleven los miembros de la familia: son individuos con sus propias metas y planes y con personalidades únicas. Algunos pueden sentirse cómodos asumiendo riesgos y comenzando nuevas iniciativas, mientras que otros son más cautelosos. Pueden tener distintos grados de compromiso con el negocio: desde verlo como un legado sagrado hasta considerarlo una fuente de fondos para sostener su estilo de vida. Los conflictos ocurrirán inevitablemente. Un buen plan de sucesión establece mecanismos para manejar las disputas, incluidas disposiciones para que una parte o grupo compre la participación de los demás, o para vender la compañía y dividir las ganancias si no se puede llegar a un acuerdo.
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Sepa cuándo decir basta
Una vez que se haya preparado para el éxito desarrollando, actualizando e implementando un plan de sucesión, reconozca cuándo es momento de hacerse a un lado y dejar que la siguiente generación tome el mando. Elija una fecha de retiro y cúmplala. Dé consejos si se los piden, pero no microgestione la compañía después de haberse ido oficialmente. No está ayudando a los nuevos administradores si cuestiona sus decisiones y socava su autoridad. Se cometerán errores. Usted cometió errores cuando estaba comenzando, y eso es parte de aprender cualquier negocio, así que relájese, encuentre otras actividades que lo mantengan ocupado y disfrute de su nueva libertad. Se la ha ganado.