Aproximadamente 10,000 baby boomers cumplen 65 años cada día. Para 2030, toda la generación habrá cruzado la edad tradicional de retiro.
Esa realidad está chocando con otra: los boomers controlan cerca de 2.34 millones de pequeñas empresas en los Estados Unidos, que en conjunto emplean a más de 25 millones de personas y poseen un estimado de $10 billones (trillions) en activos. Se espera que esos activos se transfieran durante la próxima década.
Sin embargo, muy pocos de estos propietarios boomers tienen sucesores.
Más del 58% de estos propietarios no tiene un plan de transición documentado. Y la mayoría nunca ha obtenido una valuación profesional, aunque su negocio a menudo representa casi todo su patrimonio personal. A medida que crece la oferta de vendedores, el grupo de compradores preparados sigue siendo escaso, especialmente entre las generaciones más jóvenes, reacias a heredar las exigencias de la propiedad.
Esta desconexión se ha convertido en una de las transiciones económicas más pasadas por alto de nuestro tiempo, con el patrimonio generacional, millones de empleos y la estabilidad de las economías locales en juego.
¿Por qué esta ola de transición empresarial es diferente a la de generaciones pasadas?
Los baby boomers controlan aproximadamente el 41 por ciento de los negocios de propiedad privada en los Estados Unidos, una concentración sin precedentes en la historia económica estadounidense. Ese volumen por sí solo crea presión en todos los sectores y regiones, más allá de lo que generaciones más pequeñas podrían generar.
Y la longevidad ha intensificado la presión. Muchos boomers trabajan más allá de la edad tradicional de retiro, acumulando salidas postergadas y necesitando fondos de retiro más grandes. Sin embargo, muchos descubren que sus negocios valen menos de lo que esperaban.
"Estados Unidos nunca había visto a tantas personas llegar a la edad de retiro en un periodo tan corto, y a más de la mitad le resultará difícil cubrir sus necesidades durante el retiro, y más aún mantener su nivel de vida actual", dijo Robert J. Shapiro, ex Subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos.
Pasar la estafeta también se ha vuelto más difícil. Muchas pequeñas empresas están construidas alrededor de los sistemas personales del fundador, tecnología obsoleta y relaciones directas, lo que las hace más complejas y difíciles de asumir rápidamente. Con tantos propietarios retirándose al mismo tiempo, no hay suficientes sucesores preparados para absorberlas todas.
¿Por qué las generaciones más jóvenes no están tomando el relevo como se esperaba?
Parte de esa escasez proviene de la experiencia vivida. Muchos miembros de la generación X vieron a sus padres boomers sacrificar su tiempo personal y su bienestar para mantener sus negocios en marcha, a menudo trabajando largas horas hasta bien entrados los setenta. Por eso, aprendieron a desconfiar de ese tipo de propiedad que lo consume todo.
Los millennials, en cambio, son más optimistas: el 61% cree que ser dueño de un negocio ofrece más seguridad laboral que trabajar para alguien más.
Entonces, ¿por qué no hay más de ellos buscando compañías propiedad de boomers? Para muchos, se reduce a los recursos. Los millennials cargan con una deuda estudiantil sustancial y a menudo carecen del capital para comprar un negocio existente.
También gravitan hacia las startups tecnológicas y los emprendimientos remotos, en lugar de las firmas de comercio minorista, construcción y alimentos y bebidas que muchos boomers construyeron.
También hay un cambio cultural en juego. Los fundadores más jóvenes ven cada vez más la propiedad de un negocio como un capítulo flexible, no como un compromiso de por vida. Eso deja un desajuste creciente entre lo que los boomers esperan heredar y lo que quieren los compradores de la siguiente generación.
"Esto no es solo una ola de retiros. Es una transición económica estructural. Cuando millones de negocios dirigidos por sus dueños cambian de manos al mismo tiempo, el resultado afecta los empleos, las bases fiscales locales y la estabilidad regional. El verdadero riesgo no es que los propietarios quieran salir; es que demasiadas salidas están ocurriendo sin un plan." -Yuliya Pearson, Directora de Producto en InCorp Services Inc.
La brecha de preparación: por qué tantos propietarios no están listos
Incluso cuando una venta parece inevitable, la preparación suele quedarse atrás. Para muchos baby boomers, el negocio es más que un activo; refleja décadas de trabajo, reputación y sacrificio personal, lo que hace que planificar sea emocionalmente difícil.
Como dijo la consultora Julie Keyes a CNBC, "los boomers son los peores en esto porque su negocio está muy arraigado en su identidad". Soltar a menudo se siente prematuro, incluso cuando el retiro se acerca.
Ese apego puede distorsionar las expectativas. Muchos propietarios sobreestiman lo que valen sus compañías, especialmente si postergan las valuaciones formales o se basan en comentarios informales. CNBC señala que pocos fundadores asignan cifras concretas hasta que el retiro es inminente, dejando poco tiempo para ajustar.
Las exigencias operativas diarias se suman a la inercia, especialmente en firmas que funcionan con sistemas obsoletos que requieren la supervisión constante del propietario.
Y a pesar de la presión, muchos aún mantienen la esperanza de encontrar al comprador perfecto. "Quieres a alguien que continúe tu legado y cuide a tus empleados, tus clientes y demás", dijo Rajiv Jain, quien vendió su firma global en 2018. "Pero no hay certezas." Esa creencia puede llevar a la vacilación, mientras los propietarios siguen postergando la decisión hasta que sus opciones desaparecen silenciosamente.
¿Qué sucede cuando los negocios no logran una transición exitosa?
Cuando las transiciones fracasan, el impacto llega mucho más allá del propietario. Algunas firmas cierran por completo. Otras se venden bajo presión a precios rebajados, a menudo a compradores de otros estados con poco interés en preservar los empleos o las operaciones locales.
Y esas salidas se acumulan con el tiempo. Los empleos desaparecen. El conocimiento institucional se va por la puerta. Y las comunidades pierden ingresos fiscales, servicios y anclas económicas que tomaron décadas construir.
En otros casos, la compañía sobrevive solo en papel, mientras compradores de capital privado o corporativos consolidan ubicaciones y recortan personal, convirtiendo empresas que alguna vez fueron locales en activos de portafolio distantes.
Sin un plan de transición, las opciones se reducen. Y lo que pudo haber sido un relevo exitoso se convierte en una oportunidad perdida, tanto para el propietario como para la comunidad que queda atrás.
Por qué la sucesión es más que un tema de retiro
La sucesión suele plantearse como una decisión privada de retiro, pero lo que está en juego va mucho más allá de cualquier propietario individual. Cada relevo exitoso mantiene empleados a los equipos, preserva la pericia y da a los trabajadores un futuro más claro, lo que hace de la sucesión un tema de estabilidad laboral tanto como de liderazgo.
De hecho, esos mismos relevos también ayudan a los vecindarios a conservar sus comercios, servicios y base fiscal local, por lo que la continuidad rápidamente se convierte en una medida de la resiliencia comunitaria. Para los fundadores cuyo patrimonio neto está dentro de la compañía, la preparación puede marcar la diferencia entre preservar el patrimonio familiar y verlo erosionarse durante una salida apresurada.
Escaladas a millones de empresas dirigidas por boomers, esas decisiones influyen en el crecimiento regional, los ingresos públicos y la distribución del patrimonio, razón por la cual más responsables de políticas públicas e inversionistas ahora tratan la sucesión como una preocupación macroeconómica y no como un hito privado.
Perspectiva a futuro
La próxima década marca una ventana cada vez más estrecha para que los propietarios y las comunidades definan cómo se desarrolla el relevo de $10 billones.
Si las brechas de preparación persisten, muchas firmas enfrentarán salidas apresuradas, con menos compradores y valuaciones más bajas. Otras pueden pasar a modelos de propiedad que antes eran poco comunes, no por diseño, sino porque se agota el tiempo para buscar ventas tradicionales.
Los analistas del World Economic Forum señalan que este cambio está creando espacio para nuevas estructuras, incluidas las salidas parciales en las que los fundadores conservan parte del capital, las transiciones internas que elevan a los empleados de larga trayectoria y las estrategias de propiedad de los empleados que mantienen a las compañías arraigadas en sus comunidades.
Cada camino altera quién termina dirigiendo estos negocios y cómo continúan contribuyendo a las economías locales.
Esta transición va mucho más allá de un relevo generacional rutinario. Definirá la estabilidad laboral, la fortaleza regional y cómo se mueve el patrimonio a través de las comunidades. Que se convierta en una historia de éxito o en un cuento con moraleja dependerá de la eficacia con la que las partes interesadas respondan a las presiones que la rodean.
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